Aprende a reforzar tus defensas con alimentación macrobiótica y meditación Kundalini.

¿Horario de invierno y primeras lluvias con frío? Suficiente para venirme abajo emocionalmente y que mis defensas caigan en picado. Lo reconozco, no me gusta ni el frío ni los días de lluvia.
En los primeros días de frío el cuerpo se vuelve más sensible. A veces basta una corriente de aire o una noche más fría para que aparezca el primer estornudo, la garganta irritada o una sensación de cansancio que te avisa de que el cuerpo necesita atención.
El otoño siempre nos invita a mirar hacia dentro, a recogernos después del verano que hemos vivido más hacia el exterior. La naturaleza lo hace: las hojas caen, la savia desciende, la luz se suaviza. Nuestro cuerpo, que forma parte de ese mismo ritmo natural, también busca conservar energía y fortalecer sus defensas.
Alimentación macrobiótica para fortalecer tus defensas en otoño
En otoño, el cuerpo necesita más calor. Es tiempo de dejar atrás los platos crudos, los gazpachos y los zumos del verano para pasar a comidas más templadas, cocinadas y con un toque dulce natural, ese dulzor suave que relaja y reconforta.
Es el momento de tomar cereales integrales como arroz redondo, mijo o cebada, cocinados con más tiempo y agua para que resulten más digestivos y nutritivos. Acompáñalos con verduras de raíz —zanahoria, nabo o chirivía—, que ayudan a centrar la energía y fortalecer los pulmones.
Las legumbres asociadas al otoño, como las alubias, son especialmente adecuadas; puedes combinarlas con alga kombu o un toque de comino para facilitar su digestión. También son muy recomendables las sopas y caldos, que hidratan y calientan desde dentro.
Un plato sencillo y muy valenciano es el arroz (integral) con acelgas y alubias blancas, que tonifica el sistema digestivo, fortalece las defensas y aporta calma emocional. A mi me gusta sustituir la patata por chirivía y le añado también boniato rojo, que le da el toque de color y dulzor.
Evita en cambio los alimentos que debilitan la energía pulmonar y bajan las defensas: los azúcares refinados, productos lácteos, frutas tropicales y comidas demasiado frías o crudas. Si tienes congestión nasal prueba a dejar los lácteos y verás cómo mejoras.
Y algo fundamental: mastica bien. Con la vuelta al trabajo y las prisas somos muy de engullir. La forma en que comemos influye tanto como lo que comemos. Cada bocado bien masticado ayuda al cuerpo a asimilar mejor los nutrientes.
Además, puedes apoyarte en la fitoterapia para fortalecer tus defensas. Plantas como la equinácea, el propóleo, el tomillo y tantas otras, son grandes aliadas para ganar inmunidad de forma natural, sobre todo en los primeros meses de frío. Estas tres plantas que nombro son mis preferidas y Soria Natural tiene un producto que reúne a las tres y que es mi compañero fiel durante estos primeros fríos: el Composor 8, una mezcla de extractos y aceites naturales de equinácea, propoleo y tomillo. ¡No sé vivir sin él!
Meditación Kundalini para fortalecer tus defensas en otoño
Así como cuidamos el cuerpo con la alimentación, nuestro sistema inmunitario también responde a nuestra energía y emociones. En otoño, los pulmones están más sensibles, y con ellos tiende a aflorar la tristeza o la melancolía. Esta meditación de Kundalini nos ayuda a limpiar el sistema respiratorio y aumentar la capacidad pulmonar.
Pasos a seguir:
- Siéntate con la espalda recta y manos sobre las rodillas (no importa si en el suelo o en silla).
- Cierra los ojos y lleva la atención a tu respiración. Inhala profundamente por la nariz, sintiendo cómo se expande el pecho y los pulmones. Exhala lentamente, liberando cualquier tensión.
- Empieza inhalando por la nariz durante 3 segundos, aguanta el aire en los pulmones durante unos 7 segundos, exhala por la boca con fuerza durante 3 segundos y aguanta con los pulmones vacíos otros 7 segundos. Continúa así durante 3 minutos los primeros días y luego ve subiendo de tiempo hasta que alcances los 11 minutos.
- Mientras respiras puedes visualizar una luz cálida entrando en tus pulmones, llenándolos de energía y salud. Con cada exhalación, suelta la tristeza, la fatiga o cualquier emoción que pese. No forma parte del ejercicio pero te puede ayudar, es opcional.
- Dedica al menos 11 minutos diarios a esta práctica; notarás cómo tu respiración se vuelve más profunda, tu mente más serena y tu sistema inmunitario más fuerte.
Esta meditación no solo ayuda a equilibrar los pulmones y la tristeza, sino que prepara el cuerpo para el otoño, aumentando la vitalidad, la resistencia y la capacidad de disfrutar de la estación sin que las emociones nos tumben.
Recuerda: somos lo que comemos.
Pequeños gestos diarios —una sopa caliente, respirar conscientemente, unos minutos de silencio— pueden marcar la diferencia entre pasar el otoño con cansancio y resfriados, o vivirlo con bienestar, claridad y alegría.
Así que, antes de que llegue el primer estornudo o la sensación de frío se haga presente, saca las cacerolas, el cuchillo verdulero y que empiece a llenarse de vapores tu cocina . Tu cuerpo y tu energía te lo agradecerán.