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Es la hora de la meditación.

Es la hora de la meditación

Estos tiempos en los que vivimos nos tienen a todos sobrecogidos. Depresión, adicción y neurósis, guerras, miseria, crisis económica y ahora la pandemia, se han convertido en la música de fondo de nuestra vida. Vemos tanto sufrimiento a nuestro alrededor que nos está afectando emocionalmente.

Ha habido otros momentos duros en la historia de la humanidad. Debió ser terrible vivir cuando la peste negra o cuando las invasiones de otros pueblos eran lo normal. Los humanos nunca lo hemos tenido fácil.

Ahora miramos perplejos cómo nuestras ciudades, donde llevábamos una vida de ocio y trabajo más o menos agradable, están vacías o nos cruzamos con personas con mascarilla y nos damos cuenta de cómo ha cambiado todo.

En Occidente, hemos dedicado los últimos años a separarnos de lo bello, de lo eterno y de lo simple. Nos hemos llenado de cosas y razones, de teorías y artificios, y ahora el estrés y la bulimia, las fobias y la depresión campan a sus anchas.

Ahora, muerta la ilusión por un mundo mejor y seguro, le ha llegado el turno a la ciencia del espíritu. La meditación puede devolvernos la respiración y calma nuestro sistema nervioso. Puede ayudarnos a hacer esos cambios personales que estos tiempos nos van a obligar a hacer, por las buenas o por las malas.

En el camino del desarrollo hemos llegado muy lejos pero hace ya rato que sospechamos que nos hemos podido equivocar en algún punto de la ruta. Pero seguimos hacia adelante, porque volver sobre nuestros pasos nos da inseguridad. Seguimos con la esperanza de que más adelante inventaremos algo que lo solucione todo.

Para deshacer el camino nos hace falta algo como la meditación.

Hemos de cambiar nuestros patrones mentales porque si seguimos haciendo las cosas de la misma manera continuaremos equivocándonos más y más.

Hemos de compartir para que haya un futuro. Hemos de cambiar la forma de relacionarnos. Y la apertura del corazón y el desarrollo de la compasión son metas de la meditación.

Conócete a ti mismo profundamente y conocerás el amor; canta y sanarás tu corazón; mira más allá de las apariencias y podrás compartir y simplificar tu vida.

Hemos de deshacer el camino equivocado con alegría.

Piensa que una vez deshecho el error abriremos nuevos caminos. Volvamos a intentarlo. Seremos más sabios si aprendemos de las lecciones de la historia. Y necesitamos la mente neutral de un meditador para crear un nuevo mundo.

Imaginemos cómo sería una sociedad en la que todos meditáramos y consiguiéramos esa paz interior.

Aprovechemos el golpe que nos ha dado la vida: no hay mejor momento par un ser humano que cuando cree que todo está perdido.

¡Que pases una feliz semana!

Pilar

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