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Cómo reducir el miedo

El miedo es una respuesta natural en tiempos de retos e incertidumbre. ¿Cómo podrían millones de personas sentir el miedo y la incertidumbre sobre el futuro, después del shock de la pandemia de Coronavirus? Y ahora estamos constantemente confundidos por las opiniones conflictivas que vemos en las programas de TV y en internet. Cuando la incertidumbre ocupa los espacios donde antes nos sentíamos seguros, el miedo surge para abrazarnos y protegernos. El miedo nos puede beneficiar como alarma en situaciones de ataque o huida. Sin embargo, el miedo prolongado y exagerado, causará respuestas dañinas del sistema hormonal e inmunológico que comprometen nuestra salud. A menudo producimos una carga excesiva de temor cuando bastaría simplemente con tomar una práctica precaución.

Tómate todo el tiempo que necesites, pero después de la primera fase de shock, rabia y miedo, resulta beneficioso reducir el estado de miedo y transformarlo en una actitud de precaución equilibrada. Hay una diferencia en la manera en que estos dos estados te afectan mental y emocionalmente:

  • El miedo constante reprime tu espíritu y adormece la conexión con tu corazón, tu familia y los demás. Cuando se vive desde un estado de temor, éste se adueña de ti y puede erosionar tu entendimiento, tan necesario para hacer frente a estos tiempos de desafío.
  • Vivir desde una actitud de precaución te protege y te permite mantener el equilibrio.

Con la práctica, puedes llegar a reducir algunos de tus sentimientos de temor y cambiarlos por una actitud de precaución equilibrada. Aunque no te juzgues negativamente si sientes miedo, es difícil no experimentarlo cuando la vida nos está convulsionando de esta manera.

Ejercicio:

Siéntate en silencio y desde tu corazón recuerda que ya hay suficiente estrés, como para sumarle encima el peso del miedo. Respira tranquilamente a través del área que rodea tu corazón e imagina que estás inhalando la actitud de coraje y fortaleza para hacer lo que tienes que hacer.

Hacer este ejercicio con una actitud genuina, ayuda a que el miedo pierda su razón de ser.

Practícalo por algunos minutos diariamente y cada vez que sientas una fuerte oleada de temor.

Sé amable contigo mismo, en realidad está bien cuando no es posible eliminar todo el miedo. No olvides que cualquier mejora es lo que incentiva más mejoras.

También puedes leer en voz alta alguna frase que te motive:

“Estoy cansado de sentirme restringido por el miedo y estoy listo para cambiar mi actitud hacia una que sea más beneficiosa para mi sistema nervioso, mi salud y para quienes me rodean.”

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