
La verdadera razón por la que empecé a practicar yoga fue por unos dolores de espalda que sufría desde muy joven. Siempre he sido una persona muy racional y no termino de encajar en el mundo espiritual que hay alrededor de esta práctica.
Pero, a medida que empecé a practicar yoga, lo que implica técnicas de respiración y meditación, descubrí que me llevaba a unos momentos de calma y paz interior que no había conocido antes.
Recuerdo las primeras semanas de mi práctica de yoga, cuando me parecía una locura empezar la clase con ejercicios de respiración, porque yo venía de trabajar y mi mente estaba tan estresada que no era capaz de respirar profundamente.
Con la práctica conseguí entrar en los ejercicios de respiración sin problemas, es más, me resulta muy agradable y me facilita llegar al estado meditativo.
De esto hace ya más de 15 años y desde entonces la meditación se ha popularizado un montón. De hecho, me atrevo a decir que dentro de diez años la meditación estará tan arraigada en nuestra sociedad como lo está ahora mismo el ejercicio. No solo me baso en mis experiencias personales, sino también en los cientos de estudios que han demostrado los increíbles beneficios de la meditación.
Aunque los beneficios de la meditación van desde disminuir el nivel de estrés hasta una mejor memoria, hoy me centraré específicamente en cómo la meditación te hace mucho más productivo. Tanto es así que se ha incorporado a la práctica habitual de altos directivos de empresas, deportistas de élite y otras personas con profesiones muy exigentes a nivel mental.
La meditación ‘fortalece’ la corteza prefrontal
Estudios han demostrado que existe una fuerte relación entre la meditación y el aumento de materia gris en la corteza prefrontal. Es decir, las neuronas de la corteza prefrontal se activarán con menos esfuerzo.
La razón por la que esto es tan importante es porque la corteza prefrontal es el área del cerebro responsable de muchas de nuestras funciones ejecutivas, como la toma de decisiones, el enfoque, el juicio, el comportamiento, la planificación y la autodisciplina.
De hecho, se ha demostrado que la corteza prefrontal de los meditadores es más grande que la de los no meditadores.
Los estudios que comparan los cerebros de los que meditan con los que no meditan han revelado diferencias importantes:
– los que no meditan tienen una actividad cerebral asociada con una mayor distracción, pensamientos acelerados, más divagaciones mentales y poca concentración.
– la actividad cerebral de los meditadores se relaciona con el enfoque, la concentración, la autoconciencia y el autocontrol del momento presente.
Al igual que puedes obtener músculos más fuertes yendo al gimnasio, puedes obtener una corteza prefrontal «más fuerte» al meditar, y eso tiene un efecto poderoso en tu productividad.
Mejor enfoque
A través de la meditación aprendes a silenciar las distracciones internas (pensamientos) y, en cambio, a concentrarte en una sola cosa (como tu respiración). Con el tiempo, a medida que te vuelves mejor y más familiar con esta práctica, se traslada a otras áreas de tu vida, como tu trabajo.
A nivel neurológico te resultará más fácil mantener la concentración durante más tiempo sin buscar distracciones.
Mejor toma de decisiones
La meditación te entrena para ser más consciente de tus pensamientos, emociones y acciones. Y esto, conduce a una mejor toma de decisiones. En lugar de operar constantemente en piloto automático, tienes la presencia y la conciencia para tomar decisiones deliberadas y trabajar con intención.
Autodisciplina
A través de la meditación regular, te familiarizarás con silenciar y anular tu charla interna y, por lo tanto, te resultará más fácil anular las excusas cuando surjan. Serás más disciplinado.
Menos procrastinación
Como la meditación ayuda a limitar las divagaciones de la mente, estarás más comprometido con tu trabajo y será menos probable que vuelva a caer en distracciones.
Y cuando procrastines, tendrás una mejor conciencia sobre ello para que puedas recuperarte más rápido y usar tu funcionamiento cognitivo mejorado para volver a tu trabajo con más facilidad.
Ahora hazlo
Espero que te haya inspirado para adquirir el hábito de la meditación, ya que tiene enormes beneficios para tus niveles de productividad. No notarás la mayoría de estos beneficios de la noche a la mañana, ya que lleva algún tiempo reconfigurar el cerebro.
Por lo tanto, medita al menos una vez al día durante unos 10 minutos durante un período de varias semanas para experimentar los beneficios reales (comienza con +- 5 minutos si nunca has meditado antes).
Para empezar a meditar puedes probar a hacerlo con las meditaciones que tengo subidas en mi canal de Youtube. Y si quieres profundizar más en la técnica y convertirte en tu propio Gurú, te aconsejo seguir mi curso grupal tutorizado Método Bambú para aprender a meditar y superar la Ansiedad.
¡Que pases una feliz y productiva semana!
Pilar