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El corazón y la razón.

Cuando el cerebro emocional se desajusta, el corazón sufre y acaba por agotarse. Se le ha partido el corazón… dicen. Esta relación tiene doble sentido. El equilibrio de nuestro corazón influye en nuestro cerebro.

La neurocardiología ha descubierto en los últimos años que el corazón también es una pequeña fábrica de hormonas:

  • Secreta adrenalina, cuando tiene necesidad de funcionar al máximo rendimiento.
  • Segrega la hormona ANF, que regula la tensión arterial.
  • Secreta oxitocina, la hormona del amor. (Amamantando, acto de seducción, orgasmo)

Todas estas hormonas actúan sobre el cerebro. El corazón percibe y siente.

La frecuencia normal de los latidos del corazón la produce el vaivén entre el cerebro emocional y el corazón. Los dos se hallan siempre en equilibrio y pueden acelerar o disminuir la velocidad del corazón según se necesite. El intervalo entre dos latidos sucesivos nunca es idéntico.

La coherencia cardíaca es una técnica desarrollada por el Instituto HeartMarth, de California (EE.UU.), que intenta coordinar la respiración con la frecuencia cardíaca con el objetivo de disminuir y estabilizar la respiración y disminuir y estabilizar los latidos del corazón. Por lo tanto, es una herramienta o una técnica destinada a gestionar el estrés y la ansiedad a través de la respiración.

Hay coherencia cardíaca cuando la frecuencia de los latidos del corazón es fuerte y sana, las fases de aceleración y disminución de la velocidad muestran una alternancia rápida y regular.

Diversos estudios han establecido que son las emociones negativas, como el enfado, la ansiedad, la tristeza, e incluso las preocupaciones banales, las que más hacer caer la frecuencia cardíaca y siembran el caos en nuestra fisiología. Por el contrario, son las emociones positivas, como la alegría, la gratitud y, sobre todo, el amor, las que más favorecen la coherencia.

Los fragmentos caóticos de nuestra fisiología cotidiana son auténticas pérdidas de energía vital.

En lugar de intentar siempre obtener circunstancias externas ideales, hay que empezar por controlar el interior: nuestra fisiología. Al acabar con el caos fisiológico y lograr la coherencia, nos sentiremos mejor de manera automática, de repente, y mejoraremos nuestra relación con los demás, nuestra concentración, nuestra eficacia y nuestros resultados.

El simple hecho de conseguir una emoción positiva relacionada con un recuerdo o incluso una escena imaginaria, lleva rápidamente hacia una fase de coherencia. ¿Cómo hacerlo?

  1. Comenzar realizando dos respiraciones lentas y profundas. Permite que la atención acompañe al aliento al principio de la exhalación y realiza una pausa de algunos segundos antes de que se desencadene por sí misma la siguiente inhalación. Continúa de 10 a 15 segundos.
  2. A continuación lleva conscientemente la atención a la región del corazón, en el pecho. Lo más sencillo es imaginar que se respira a través del corazón. Se continúa respirando lenta y profundamente (sin forzar), y se visualizan, sintiéndolas, cada inhalación y exhalación, atravesando esta parte tan importante del cuerpo. Imagina que la inhalación te da, al pasar, el oxígeno que necesitas, y que la exhalación te permite deshacerte de los residuos que ya no necesitas.

3. La tercera etapa consiste en conectarse a la sensación de calor o expansión que se desarrolla en el pecho, y acompañarla y animarla con el pensamiento y la respiración. Un método eficaz es evocar directamente un sentimiento de reconocimiento o de gratitud y permitir que invada el pecho. Para muchas personas, basta con recordar el rostro de un niño al que se ama. Para otras, lo mejor es una escena de paz en la naturaleza. Durante este ejercicio, a veces una sonrisa acude a los labios. Es una señal muy simple de que se ha establecido la coherencia.

Cuanto más se practica esta técnica, más fácil resulta entrar en coherencia.

Por el contrario, cuando uno se permite distraerse en pensamientos negativos, preocupaciones; si uno se abandona al enfado; en pocos segundos se percibe la disminución de la coherencia, siendo sustituida por el caos.

La coherencia provoca una calma interior, pero no es un método de relajación: es un método de acción. La coherencia se practica en todas las situaciones de la vida cotidiana.

La ciencia está demostrando día a día que las diversas técnicas de meditación funcionan. Si tienes estrés, ansiedad y te gustaría aprender a meditar para lograr una vida más calmada y conseguir un mayor nivel de energía, puedes contactar conmigo y hablamos!

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