
La figura del laberinto nos encanta. Y esto es así porque es un símbolo. Los símbolos contienen un mensaje muy sutil dirigido a nuestro ser profundo. Sin palabras, nos dicen algo que necesitamos saber.
La estructura de un laberinto suele ser una figura geométrica formada por caminos que se entrecruzan. Su entrada es conocida, la salida no. Y ese es el reto: encontrarla.
El laberinto simboliza la vida humana, con sus vaivenes, desde el nacimiento hasta la muerte. Desde un punto de vista espiritual representa la búsqueda de la verdad. El paso del yo inferior al verdadero yo.
El laberinto es nuestra propia psique, con todos sus rincones y pasadizos. La gran cantidad de imágenes, ideas, emociones y sentimientos que habitan en nuestro interior de forma incontrolada ya nos hacen reconocer al laberinto que llevamos dentro.
Casualidad o no, la forma exterior del cerebro se parece bastante a un laberinto. También si ampliamos nuestras huellas dactilares vemos líneas que crean misteriosos laberintos.
Pero el laberinto existe en la realidad. De nada sirve decir que todo es fácil y claro, que las noticias de injusticias y catástrofes que aparecen en la televisión son irreales. Estamos en un laberinto, solemos tener problemas… El laberinto nos habla del miedo y la esperanza. Del miedo a no encontrar la salida y de la esperanza de encontrarla. Tan importante es liberarse de los falsos miedos, como de las esperanzas vanas. Las dos son limitaciones ilusorias, que refuerzan las paredes del laberinto. La verdadera libertad está fuera de él.
¿Cómo salir del laberinto?
Nadie puede evitar tener problemas. Pero podemos actuar de forma que ampliemos nuestra percepción de las cosas, como por ejemplo:
SENTIR: tomar consciencia de las sensaciones corrientes (comer una fruta, oler una flor, tocar una tela…)
PENSAR CON CALMA: analizar tranquilamente un problema, profundizar en sus causas.
RESPIRAR PROFUNDO: respirar largo y profundo ayuda a calmar la mente y cambiar la visión distorsionada de las cosas.
AMAR SIN INTERÉS: expandir el amor que sentimos por los nuestros hacia el mundo en general es una manera de contribuir al bien común.
MEDITAR: meditar supone orientar la conciencia hacia su fuente interior y sentir que no se está solo en el laberinto.
Meditaciones como la que he compartido esta semana pasada en mi canal de youtube: Meditación para equilibrar la Mente Negativa, es perfecta para liberarse de los falsos miedos. La Meditación para equilibrar la Mente Positiva sería ideal para las esperanzas vanas.
Puedes meditar con alguna de las meditaciones que comparto gratuitamente en mi canal de Youtube. Y, si quieres profundizar más en la meditación, te ofrezco el curso del Método Bambú para aprender a meditar y superar la Ansiedad en 4 pasos: Respira, Atención Plena, Medita y Supera la Ansiedad. Más info aquí.
¡Que pases una feliz semana!
Pilar