
En las últimas entradas, hemos hablado sobre Ahimsa (no violencia) y Satya (veracidad). En esta exploraremos el tercero de los cinco Yamas: Asteya, o no robar.
Parece fácil, verdad? No robar, pensamos, éste lo cumplo.
Pero como en los demás Yamas, la práctica de Asteya requiere que comprendamos no solo los aspectos evidentes sino también los sutiles de su significado.
Asteya significa literalmente no robar. Pero en el nivel más profundo, Asteya significa “abandonar la intención o deseo de poseer cualquier cosa, un talento, una relación, un regalo, éxito, tiempo o recursos naturales; a través de la fuerza, el engaño o la explotación, con hechos, palabras o pensamientos”.
La mayoría de nosotros no somos ladrones en el sentido típico, pero después de un examen más profundo, descubrirás las formas sutiles en las que te robas a ti mismo y a los demás.
En palabras del maestro Lao Tse, “Conténtate con lo que tienes; regocíjate de cómo son las cosas. Cuando te das cuenta de que no te falta nada, el mundo entero te pertenece «. Este es el verdadero espíritu de Asteya:
– Cuando realmente comenzamos a alegrarnos no solo de lo que tenemos sino también de lo que tienen los demás.
– Cuando te das cuenta de que todo lo que necesitas está dentro de ti, y que la fuente de toda inteligencia, poder, fuerza, amor, felicidad y paz está dentro de ti, cuando no hay nada afuera que buscar.
– Cuando nos sentimos conectados con la inmensidad de la vida y confiamos en la abundancia de la vida.
En palabras de Mahatma Gandhi, “Asteya (No robar) no significa simplemente no robar. Tener cualquier cosa que no se necesita también es robar.” Asteya nos obliga a cuestionar nuestra tendencia a acaparar. Esta tendencia nace de la codicia, la envidia y la inseguridad.
El yoga plantea este dilema. Ni más, ni menos. Tenemos que encontrar el equilibrio entre robar a los demás y robarnos a nosotros mismos. Si tomamos más de lo que necesitamos, estamos robando a los demás. Si nos negamos a nosotros mismos los recursos que necesitamos para alcanzar nuestro máximo potencial, nos estamos robando a nosotros mismos.
Estas 5 formas de robar te sorprenderán por completo:
- Cuando deseas poder tener la misma cosa/habilidad que otra persona.
- Cuando no reconoces que las virtudes de los demás también las tienes en tu interior. Estás robando tu propia oportunidad de brillar.
- Cuando te preocupas por el futuro o piensas en el pasado. Nos robamos la alegría al preocuparnos excesivamente por el futuro o machacarnos sobre el pasado.
- Cuando te aferras a prejuicios o juicios. Cuando crees en la belleza que hay en cada individuo, cuando no estás etiquetando a nadie (incluyéndote a ti mismo), te sientes tranquilo y conectado. Cuando tenemos prejuicios y juicios sobre nosotros mismos, nos limitamos y robamos nuestras infinitas posibilidades. Cuando juzgamos a los demás y tenemos prejuicios contra ellos, podemos robarles su confianza y libertad.
- Cuando permaneces en tu zona de confort. Cuando permanecemos en nuestras zonas de confort, nos robamos nuestras propias posibilidades para disfrutar de las mejores cosas de la vida. Restringimos nuestro propio potencial, progreso y crecimiento en el mundo de posibilidades por descubrir.
¿Cómo pueden ayudar la respiración y la meditación en la práctica de asteya?
La respiración y la meditación tienen un efecto calmante en la mente, mejorando nuestra percepción. Nos volvemos más conscientes de todas nuestras acciones. En tal estado mental, la práctica de asteya se realiza sin esfuerzo.
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Que pases una feliz semana.
Pilar